El otro día pensaba en cómo el micelio crece bajo la superficie y lo conecta todo.
Y luego empecé a pensar en cómo, la mayoría de las veces, no vemos todo el trabajo que hay detrás de todo lo que nos rodea para que exista.
Piensa en la IA y en todos los chips, centros de datos, sistemas de enfriamiento, electricidad, ingenieros, investigadores, años de trabajo, dinero, decisiones, problemas que hubo que resolver… Todo para poder preguntarle a ChatGPT la mejor forma de responder el correo de nuestro jefe insoportable.
O todo el esfuerzo, experiencia, conocimiento y capital que se necesita para abrir un restaurante italiano. Y no hablo solo del restaurante en sí, sino de todas las pequeñas cosas detrás. Vemos el restaurante. Las mesas, el menú, la comida, el letrerito de afuera.
Pero antes de todo eso, hubo una idea.
Quizá alguien lo platicó con su pareja. Quizá se emocionó muchísimo. Quizá no tenía ni idea de por dónde empezar.
Y luego decidieron hacerlo de verdad.
El trabajo invisible
Hay TANTOS pasos que a veces simplemente damos por sentados. Se trata de todo lo que pasa entre la idea y el resultado.
- Las conversaciones.
- Las decisiones.
- Los inicios incómodos.
- La gente que ayuda en el camino.
- La constancia.
- Los errores.
- Los pequeños pasos que no parecen importantes en el momento.
- El trabajo que nadie ve.
El otro día leí un texto que decía:
“Lo manifesté, pero también hice el pinche trabajo.”
¡Tan cierto!
Hay tanto que conecta todo para que las cosas crezcan y evolucionen.
En mi experiencia personal, lanzar este sitio web… OMG.
El tiempo invertido. Tratar de ser perfecta en todo. Tomar decisiones. Procrastinar. Platicar con amigas sobre cómo debería mejorar mi SEO para atraer clientes orgánicos. Honestamente, tantas cosas.
Pensar en qué quiero decir, cómo quiero presentarme, con qué tipo de clientes quiero trabajar… Y luego darme cuenta de que quizá lo estoy pensando de más otra vez.
Es solo un sitio web, ¿no?
De vuelta a los hongos
Y luego regreso a los hongos.
Me recuerdan que todos esos pequeños pasos son la base de algo más grande. Las conexiones con la gente. La constancia. El trabajo. Lo invisible.
A veces solo estás haciendo un montón de cositas y no sabes bien a dónde van.
- Estás haciendo el sitio web.
- Estás mandando el correo.
- Estás teniendo la conversación.
- Estás intentando algo.
- Estás conociendo a alguien.
- Estás cambiando de opinión.
- Estás intentándolo de nuevo.
Las conexiones con la gente. La constancia. El trabajo. Lo invisible.
Y luego, con el tiempo, algo empieza a tomar forma.
Y creo que los negocios son un poco así también. Vemos el restaurante. El sitio web. La marca. El producto terminado. Pero no siempre vemos todo lo que hay debajo. La idea. La gente detrás. Las decisiones. El trabajo. Las relaciones. Las cosas que tuvieron que pasar para que exista.
El diseño funciona como el micelio
Y probablemente por eso me gusta tanto el diseño. Porque me interesan esas conexiones.
No solo ¿cómo debería verse esto? Sino ¿qué hay detrás? ¿Qué está tratando de comunicar? ¿Cómo se conecta todo? Creo que el diseño con sentido funciona un poco como el micelio. Lo que ves en la superficie es solo parte de la historia. Debajo hay una red de decisiones, relaciones, ideas y trabajo que le da su fuerza a una marca.
Y quizá esa es la parte de la que no hablamos lo suficiente.
- El trabajo invisible.
- Los pequeños pasos.
- Las conexiones.
- El pinche trabajo.
Si estás construyendo algo propio y algo de esto te resuena, quizá haríamos buen equipo.
Y quizá ahí es donde empezamos.